El milagro (Parte 11)

Luego del parto María Guadalupe fue puesta en manos de la justicia. El doctor Balassanian la denunció de formar parte en la sublevación de Atalaya. Aunque el mismo Balassanian curaba a los niños fusil por grandes sumas de dinero, nadie creyó a María Guadalupe. La cárcel y los interrogatorios terminaron de una vez por todas con su vida desgastada. Aquel día de la separación hizo jurar a Balassanian que respetarían el nombre de su niña. Ella debería llamarse Gabriela como su padre y María como su madre.
Luego del parto María Guadalupe fue puesta en manos de la justicia. El doctor Balassanian la denunció de formar parte en la sublevación de Atalaya. Aunque el mismo Balassanian curaba a los niños fusil por grandes sumas de dinero, nadie creyó a María Guadalupe. La cárcel y los interrogatorios terminaron de una vez por todas con su vida desgastada. Aquel día de la separación hizo jurar a Balassanian que respetarían el nombre de su niña. Ella debería llamarse Gabriela como su padre y María como su madre.
Por supuesto que aquello que juró el doctor Balassanian no lo cumplió, ni se molestó en decirlo a la familia en que dio de venta a la recién nacida. Era un Empresario de la Capital Federal apellidado Zicavo, muy amigo suyo y del que sabía sus serios problemas para dejar embarazada a su esposa. Sin embargo un milagro ocurrió y los nuevos padres decidieron ponerle María Gabriela a aquella niña con manos de acacia.


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